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Jauja, donde pagan a los hombres por dormir, fustigan a los hombres que insisten en trabajar, los árboles son de tocino y sus hojas de pan de fino. Las calles están adoquinadas con yemas de huevo y lonjas de tocino, asadas y fritas...

23 de abril de 2016

Las fundaciones de Jauja

1. La ciudadela Inca de Hatun Xauxa
Toda interpretación del proceso histórico de Jauja del valle del Mantaro en general, debe tener como punto de partida a los Xauxa-huancas, es decir el numeroso grupo étnico local que poblaba el valle antes de la invasión de los Incas. Precisamente, la anexión de los Xauxa-huancas al Tahuantinsuyo (aproximadamente en 1460), es un momento clave en la historia del valle. Se llega a esta afirmación, principalmente por los acontecimientos que siguieron a la llegada de los españoles a la región; nos referimos al tan mencionado colaboracionismo Huanca en favor de la conquista incaica.
Lo que interesa destacar del proceso histórico que estamos describiendo, es que una vez que los Incas sometieron a los Xauxa-huacas (denominándolo Huanca Huamani), trasladaron la capital anterior del señorío étnico, que se acepta fue Siq`llapucara o Siq`llapampa (Tunanmarca), a una nueva formada por ellos: la saya de Hatun Xauxa. Esta ciudadela Inca es a la que se identifica como la primera Jauja, es decir la primera fundación. De esta ciudadela, las tempranas crónicas del siglo XVI coinciden en señalar el asombro que les causó cuando llegaron al valle, principalmente por la riqueza que aquí encontraron, tanto en metales preciosos, principalmente oro y plata; pero, fundamentalmente, mantenimientos. Todo lo que contribuyó a formar una imagen idealizada de Jauja en su posterior historia, aquella que habla de un país de riqueza ilimitada: el País de Jauja.

Esta llacta inca, de acuerdo a las informaciones vertidas en las crónicas, era una de las más importantes, sino la más importante después del Cuzco, "una de las principales cosas que hubo en el Perú", diría Cieza de León hacía 1554. Para Edgardo Rivera Martínez en Imagen de Jauja (s/f), la grandeza e importancia de Jauja no admite duda alguna; fue realmente la segunda ciudad del Perú. El mismo Cieza, sobre la importancia de esta ciudad, observa:

"En todas estas partes auían grandes aposentos de los Incas: aunque los más principales estaban en el principio del valle, en la parte que llaman Xauxa: porque había un grande cercado donde estaban fuertes aposentos y muy primos de piedra: y casa de mujeres del Sol, y templo muy riquísimo y muchos depósitos llenos de todas las cosas que podían ser auídas. Sin lo cual auía grande número de plateros, que labrauan vasos y vasijas de plata y de oro para el servicio de los Ingas y ornamentos del templo. Estauan estantes más de ocho mill indios para el servicio del templo y de los palacios de los señores". (Crónica del Perú. Primera Parte, 1554: 242, 243).

La gran cantidad de la población es otro de los aspectos sobre lo que se llama bastante la atención en las crónicas, Cieza señala: "Fue todo tan poblado: que el tiempo que los españoles entraron en él, dizen y se tiene por cierto, que auía más de treynta mill indios: y agora dubdo auer diez mill". Al respecto el apunte de Miguel de Estete cuando llegaron los españoles al valle es elocuente:

"Hay de él (el pueblo de Xauxa) otros muchos pueblos sus objetos, y era tanta la gente que paresció allí de la del mesmo pueblo e sus comarcas, que otra semejante en un solo pueblo no se ha visto en Indias, por que al parecer de cuando los españoles lo vieron, se juntaban cada día en la plaza mas de cient mill ánimas, y estaban los mercados e otras plazas e calles del mesmo pueblo tan llenos de gente, que parescía cosa de maravilla su grandísima multitud".

Como ya lo adelantamos, siguiendo a Cieza, la riqueza de esta ciudadela y también la del valle, era una de las más importantes del imperio. Al parecer una de las causas para ello fue la predilección y cariño que tuvo Huayna Cápac hacia este lugar, donde mando construir un palacio con un jardín donde había plantas y figuras de oro, reproducidas del fabuloso jardín que existía en el Coricancha. Ello es corroborado por Diego de Córdova y Salinas: "De todas estas provincias la de Jauja tenía el principado, porque en ella dicho Rey Huayna Cápac, edificó un magnifico palacio y un templo suntuosísimo del Sol y levantó una casa y convento de vírgenes dedicadas al servicio del campo (...)".(Crónica Franciscana de las Provincias del Perú, 1957: 989).

En realidad son abundantes los testimonios que dan fe de la riqueza áurea del valle y enumerarlas extendería mucho esta parte de nuestro trabajo, no obstante conviene citar el comentario vertido por Raúl Porras Barrenechea al respecto: "(...) estas referencias son absolutamente exactas. Las ovejas de oro con sus pastores del mismo metal, la fuente de oro con su chorro áureo, artísticamente labrado, las espigas de maíz de oro macizo, figuran en el inventario de los objetos llevados por Hernando Pizarro a Carlos V (...) En su carta de 10 de octubre de 1533, el Licenciado Espinoza dice al Rey que el Inka había ofrecido a Pizarro 'seis ovejas y sus pastores y el prado en que pacian todo de oro y ochenta indios no le podían traer'".(Las Relaciones Primitivas de la Conquista del Perú, 1967: 75).

A ello habría que agregar, como ya se observó al comienzo, la riqueza de mantenimientos existentes en el valle, aparte de los "(...) muchos depósitos llenos de todas las cosas que podían ser habidas" que menciona Cieza, la crónica escrita por Gutiérrez de Santa Clara, a propósito de las tropas de La Gasca en la región, esclarece esta idea:

"Cosa maravillosa fue de ver aquel valle de Jauja lleno de tanta diversidad de gentes naciones con tantos toldos y tiendas, y en ver tantos negros, y los indios de servicio y de carga como allí tenía. Y en ver tantos y tan buenos caballos, mulas y carneros de carga que era cosa extraña en pensar (de) dónde tanto bastimiento salía para mantener a tantos como allí había, por las raciones y proveimiento que a todos, chicos y grandes, se daba. Pues, ¿qué diremos de los carneros y ovejas de la tierra que en cada semana se mataban?, que cierto fueron muchos en cantidad, porque a cada soldado se le daba de ración medio carnero para toda la semana, que son estos carneros muy grandes, del tamaño o casi como borricos de Cerdeña, y la carne de ellos es muy buena de comer". (Historia de las Guerras Civiles del Perú, 1964: 107-108).

Ello se corrobora al leer las Informaciones y Memorias, que han sido publicadas por Waldemar Espinoza Soriano (1971), presentadas por los caciques del valle a la corona española. En verdad es increíble la cantidad de bienes que se menciona fueron entregados por estos caciques a los españoles en diferentes momentos, principalmente en cuanto a mantenimiento (miles de carneros, fanegas de maíz, de trigo, de quinua, de papas, gallinas, leña y un largo etc.). Podemos afirmar, basándonos en lo que hemos venido señalando, que la riqueza de la llacta inca Hatun Xauxa, cuando llegaron los españoles, e incluso durante la época inicial del virreinato, era un hecho real. Esta riqueza se basaba en cuanto a oro y plata, pero principalmente en cuanto a mantenimientos. Ahora bien, como ya se mencionó, todas estas riquezas fueron las que originaron la leyenda de Jauja como un lugar de sueño y riqueza ilimitada, tema que por sí solo firmaría un estudio parte, pero del que ahora hacemos un breve comentario. Evidentemente, el ingreso de Jauja a la leyenda se debe principalmente a las descripciones de las crónicas que transmiten la imagen de una provincia dorada. Rivera Martínez señala, siguiendo a Gonzales de la Rosa y Raúl Porras Barrenechea, que el proceso que lleva, durante la Conquista, a la formación de la leyenda áurea de Jauja, se debe a que las cartas y relaciones de 1534, que dan cuenta de la riqueza fabulosa del Perú, están fechadas en su mayor parte en Jauja, lo que condujo a la identificación del nombre de esta ciudad con la riqueza del Perú y, aunque el Cuzco y Pachacamac fuesen más ricos, es Xauxa la que tiene prestigio de asombro. Puntualmente, señaló Rivera Martínez que la época anterior a la llegada de los españoles fue la única época de oro, cercana a la imagen que ha tejido la leyenda que ha tenido Jauja. No ha conocido otra igual. De ella apenas si nos quedan, ahora, tenues vestigios materiales.

2. "La Muy noble ciudad de Jauja", de Pizarro
Sin lugar a dudas, la Fundación Española de Jauja, es uno de los temas que más ha apasionado a los autores, tanto jaujinos como foráneos, por lo que es uno de los puntos más tratados en su historia, y a la vez más discutido.

En un breve recuento de estos trabajos, tendremos que destacar los de Abelardo Solís Historia de Jauja (1928), Alberto Hurtado Dianderas Fundación de la ciudad española de Jauja (1938), Raúl Porras Barrenechea Jauja, capital mítica (1950), Clodoaldo Alberto Espinosa Bravo Jauja Antigua (1964), Waldemar Espinoza Soriano La verdadera fundación de Jauja (1964) y Edgardo Rivera Martínez Imagen de Jauja (s/f).

Como se sabe, la primera llegada de los españoles al valle de Jauja fue protagonizada por Hernando Pizarro en marzo de 1533, y la segunda por Francisco Pizarro en octubre de 1533. Como ya es conocido, Jauja fue fundada, por primera vez por los españoles, en octubre de 1533, durante el alto que hizo en el valle Francisco Pizarro, en su marcha al Cuzco. Las pruebas documentales sobre este hecho son numerosas y terminantes. No obstante, como lo han observado varios autores, a pesar de haberse realizado el acto de fundación y de haberse designado Cabildo y Teniente Gobernador, faltó lo principal: un cierto número de vecinos que quisiesen quedarse en la nueva ciudad. Todos los españoles deseaban marchar al Cuzco. De acuerdo al historiador Porras Barrenechea, en su trabajo Jauja, capital mítica, por este hecho, Pizarro se vio obligado a suspender la fundación y dejar únicamente en Jauja una guarnición.

La fecha de fundación inicial está todavía en la oscuridad ya que las crónicas no dan muchas luces al respecto. Sobre ello, el erudito jaujino Alberto Hurtado Dianderas en un texto inédito, que hemos tenido la oportunidad de revisar, basándose en una amplia compulsa documental y el hecho de que los españoles daban por patrones de sus fundaciones al santo del día que los verificaban, la patrona que se dio a Jauja fue la Virgen del Rosario que el año de fundación cayó el 4 de octubre; afirma que este es el día en que tuvo lugar.

En abril del siguiente año, es decir en 1534, al regreso del Cuzco, es que decide continuar la fundación. Así puede decirse que Jauja, fundada en el papel provisoriamente, por causas de estrategia y previsión políticas, en octubre de 1533, sólo comenzó a vivir definitivamente el 25 de abril de 1534, cuando 53 españoles, con el Gobernador a la cabeza, expresan su voluntad de residir en ella y hacerla capital de Gobernación; todo ello siempre de acuerdo a la hipótesis de Porras. El mencionado historiador basa su afirmación en una trascripción parcial del acta de fundación de la ciudad, la misma que localizó en el Archivo de Indias en Sevilla:

"E después de hecha la fundación de la dicha cibdad de Xauxa según va declarado y benido el dicho gouernador francisco pizarro de conquistar pacificar y poblar la gran cibdad del cuzco y conquistada e poblada en serbicio del emperador rrey don carlos nuestro señor luego en llegando a esta ciudad que fue a veynte e veinte cinco dias del mes de abril de mill e quinientos e treinta e quatro años visto el estado en que la poblacion desta cibdad quedo e lo que sobre ello conbenia hazerse tomo consigo a alonso riquelme tesorero de su majestad en estos rreynos e con su aquerdo e parecer e continuando la dicha población mando traVar el pueblo y solares que en el abia de auer (...)". (Jauja, capital mítica 1957).

En efecto, el acta original de fundación no se ha encontrado. Ello ha dado pie para que algunos autores, como el antropólogo Arturo Mallma, afirmen que nunca se fundó Jauja. En realidad, las referencias indirectas, tanto de la fundación a medias de octubre de 1533 como de abril de 1534, son abundantes. Además, no porque no exista un documento sobre tal evento, como la teoría positivista, felizmente superada, postulaba, es un hecho sin historia. Actualmente el análisis histórico es necesariamente multidisciplinario, y no se basa sólo en una fuente. A todo ello tendríamos que sumar que lo que en realidad interesa, no es el problema del "cómo" es la historia, sino el "porqué".

Ahora bien, parece bastante probable que la ciudad española fue ubicada cerca a la incaica, es decir la llacta de Hatun Xauxa, a inmediaciones del actual distrito de Sausa, cerca al río. Es importante esclarecer la discusión sobre estas dos fundaciones; es decir, cuál de ellas es la que merece el nombre de tal. Como ya se señaló, la mayoría de autores concuerdan con lo que señala Porras, de que la de octubre de 1533 es una fundación a medias, mientras que en abril de 1534 se completó esta fundación.

Lo que nos interesa inmediatamente es pasar a discutir y dilucidar qué motivos llevaron a los españoles a fundar una ciudad en el valle y porqué lo hicieron en el espacio geográfico que ocupa la actual provincia de Jauja, y obviamente porqué la abandonaron tan pronto. En primer lugar, tendríamos que traer a colación la visión geográfica de los andes ante los ojos del conquistador español y la entrada o llegada a un valle con las características geográficas, como lo es el del Mantaro, ya que según se menciona en las crónicas, después de la partida de Cajamarca y la marcha al Cuzco, el valle de Jauja produjo un elevado impacto, comprensible si tenemos en cuenta lo inmenso y desolado de la cordillera que estaban atravesando. Hernando Pizarro, quien protagonizó, como ya lo señalamos, la primera llegada de los españoles al valle en marzo de 1533, escribre: "(...) en todo lo que anduve no me pareció mejor dispusición para asentar pueblos los cristianos, e así creo que el gobernador asentará alli pueblo". Lo largo, cansado y desolado del viaje emprendido desde Cajamarca queda confirmado en una carta escrita por el mismo Francisco Pizarro: "Partidos de Caxamarca y venidos por nuestras jornadas sin descansar hasta aquí, tardamos dos meses; es el camino tan largo y tan trabajoso de tanto fijo cuanto en el mundo se ha visto". En general, lo que más llamó la atención de los españoles fue la hermosura del valle, la templanza del clima, la abundancia de bastimentos, elementos que a la larga contribuyeron a la formación de la leyenda de Jauja, de la que ya nos hemos ocupado. Por ejemplo, en una carta del Licenciado Espinoza, se alude a lo conveniente de fundar una ciudad en Jauja "(...) porque tienen relación que es muy rica y abastada de mantenimientos y muy poblada y en que concurren todas las otras calidades necesarias para poblar esta prouincia (...)".

Como ya hemos mencionado, la fundación se completa el día 25 de abril de 1534, pero ésta tuvo una duración más bien breve, debido a diversas consideraciones que se explicaron en un acta del cabildo abierto del 29 de noviembre del mismo año. En el mencionado cabildo se decidió el traslado de la capital hacia la costa. Entre las razones que se adujo destaca que era "fria e de muchas nieves e falta de leña, la lejanía del mar, la falta de leña para construcción de casa y las dificultades para procreación".(Cabildos de Lima). Pero estas razones, no tienen relación con la realidad, ya que el clima ha contribuido a darle fama a Jauja debido a su celebridad; las riquezas de bastimiento de la que hablan las crónicas e informaciones de los curacas publicadas por Espinoza Soriano, hacen fácilmente rebatible las demás consideraciones, exceptuando la lejanía del mar. El padre Bernabé Cobo, al referirse a estos inconvenientes, dice: "(...) pues vemos hoy todo lo contrario, porque (el valle) es muy abundante de trigos y de todo género de granos, legumbres y frutas, así de la tierra como de España; y en especial es tan grande la copia de puercos y gallinas que en el se crían, que en gran parte de lo que en este género se gasta en esta ciudad de Lima, se trae de allí; y su temple es tan sano y regalado, que muchos van a esta ciudad a cobrar salud y convalecer en aquel valle". (Obras del Padre Bernabé Cobo, tomo II, 1964: 285).

De lo dicho por Cobo, se desprende que las razones para el traslado fueron otras, aunque por alguna razón las callaron. Rivera Martínez arguye otras posibilidades para el traslado que se obviaron en aquel acta, menciona entre ellos el temor que inspiraría a los conquistadores la geografía dilatada y extraña de los Andes, en la cual se sentirían extraviados, y el temor a los miles de indios conquistados que los rodeaban y separaban del océano. El traslado a la costa de la ciudad fue confirmado en una carta firmada del 3 de noviembre de 1536, como lo demuestra Alberto Hurtado Dianderas en el trabajo inédito antes señalado, por la reina doña Juana "La Loca" y su hijo don Felipe.

Este hecho es lo que va a generar una de las características de la historia del valle durante el periodo colonial hasta mediados del siglo XVII: la despoblación española de la región. Como es lógico, la principal razón para este abandono fue el traslado de la capital de la gobernación hacia la costa, aunque como hemos señalado en unas circunstancias poco claras aún. En todo caso, el hecho es que los españoles abandonaron la región. Si bien algunos españoles comenzaron a asentarse en el valle, particularmente en Jauja, después de su abandono como ciudad, éstos definitivamente emigraron hacia la región de Huancavelica y Huamanga atraídos por el descubrimiento de las minas de mercurio (decenio de 1570). En las Relaciones Geográficas de Indias leemos: "No hay granjería de españoles, porque no está poblado de ellos. (...)".Se menciona además que sólo se encontraban contados sacerdotes.

3. La tercera fundación de Jauja
En un artículo publicado en 1964 denominado La verdadera fundación de Jauja, el historiador Waldemar Espinoza Soriano, habla de una tercera fundación de Jauja. Según este autor, en 1565, como es sabido, el Licenciado Lope García de Castro dispuso la creación de corregimientos para evitar, entre otras cosas, los abusos de los españoles contra los indígenas. El 3 de julio de ese año se creó el corregimiento de Jauja, nombrándose como su primer corregidor a Juan de Larreinaga Salazar, con el encargo de fundar pueblos para indios. Según el referido autor, el corregidor Juan de Larreinaga Salazar acompañado de curacas principales y doctrineros franciscanos fueron los que fundaron el pueblo de indios Santa Fe de Jatun Jauja, que se trasladó dos kilómetros adentro de la antigua ciudad española abandonada; dicho pueblo se ubicaba donde se encuentra la actual ciudad de Jauja. De acuerdo a Espinoza, fue opinión mayoritaria que el pueblo no debía fundarse en el emplazamiento de la antigua llacta, ni de la primera ciudad española, sino a unos dos kilómetros hacia el norte.

El mencionado historiador asegura que la fundación tuvo lugar el día de Santa Fe, aunque sin precisar exactamente la fecha. Espinoza sostiene que el pueblo fundado en 1565 no tiene nada que ver ni con la Jauja establecida por orden de Pachacútec, ni con la fundada por Pizarro en 1534, la actual sería un vecindario diferente y aparte cuyo origen data de 1565. No obstante, oportunamente Edgardo Rivera Martínez ha señalado que, efectivamente, si se atiende al hecho legal, que comprende el acto de la fundación y la categoría de la nueva ciudad, ello es así. Mas, argumenta Rivera, la afirmación de Espinoza adolece de un respeto demasiado estricto por las circunstancias legales. Rivera menciona que es innegable que el pueblo de 1565 conservó el antiguo nombre de Xauxa, o Jauja, y que los indios que fueron obligados a poblarlo fueron los mismos, o los descendientes de los que habitaron la Jauja incaica, o la ciudad fundada por Pizarro. Estos pobladores llevaron el nuevo "pueblo", situado casi al lado del antiguo, las tradiciones, las costumbres, una conciencia local y comunitaria, que eran las mismas de la vieja Jauja. Siguiendo a Rivera, se puede decir perfectamente, que existe una continuidad histórica, una continuidad humana, e inclusive, en cierto modo urbanística, que están por encima de la discontinuidad legal. El nombre de Jauja comprende y evoca una unidad y secuencias históricas, una leyenda, un cierto espíritu, además de una realidad material, y es ello lo que interesa. Jauja ha sido, siempre, en el fondo, una sola.

4. Comentario final
Es visible que la fecha que se conmemora como la fundación de Jauja, es la del 25 de abril de 1534. Aunque esa fundación, legalmente no es la que nos identifica, ya que esa ciudad, como lo hemos señalado, fue prontamente abandonada. No obstante, es innegable, como lo señala Rivera Martínez, que existe una continuidad, tanto humana como histórica o urbanística, entre la Jauja fundada por los Incas a la de los españoles hasta la refundación como pueblo de indios. Siendo de todo ello lo más importante, una idea de antigüedad común, desde los tiempos en que fueron actores los Xauxa-huancas al proceso actual, entre los jaujinos, y es la que sirve o interesa en una formación de identidad. Es evidente que la memoria histórica de los jaujinos no solo se remonta a la época de la fundación española, sino mucho antes.

Como se ve, el desarrollo histórico de Jauja, desde sus inicios es bastante complejo, como compleja es su situación actualmente. Es ahí donde radica la importancia de conocer su trayectoria para explicar su situación actual, en este sentido, la historia es una disciplina científica fundamental a su servicio.
Fuente: jaujaperu

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